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miércoles, 29 de abril de 2015

Los trasplantes multiorgásmicos de un gobernador mexicano y la diabetes.

Me enseñaron en la Facultad de Periodismo que "el primer derecho del hombre era el de equivocarse". Y eso es lo que le ocurrio al gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, cuando dijo que durante su gobierno se han realizado trasplantes multiorgásmicos cuando quería decir multiorgánicos. Una situación embarazosa, aunque entre determinados políticos el humor abunda.




La realidad es que en México se hacen trasplantes de páncreas y de riñón a la vez, porque hay cada día más diabéticos en el país. Hay que agradecer este esfuerzo, aunque el primer motivo que explica la enorme incidencia de la diabetes en estas tierras es el cambio de hábitos de vida, y de alimentación.
Ver cómo se les da a los bebés biberones de cola aquí sería imposible, pero nuestro sedentarismo avanza a la misma velocidad, y la diabetes, si nada cambia, será la que provoque la mayoría de muertes por fallos cardiovasculares aquí y allá.

Hace muy pocos días, en el Hospital sevillano de Valme, una chica me quería vender por narices la participación en una asociación contra el cáncer, enfermedad a la que respeto. El razonamiento que me daba era esto mismo que cuento ahora, pero con datos falsos. Aseguraba que el cáncer era hoy la causa principal por la que vamos a criar malvas. Pero son datos obsoletos solo válidos para que chicas coo estas ganen un sueldo. No. Hoy son las tuberías las que cascan antes. Luego habrá que poner remedio, o lo multiorgásmico será solo para errores de discurso de campaña.




Beatriz González Villegas.



jueves, 22 de marzo de 2012

En las consultas privadas hay "secretarias" que saben tanto como doctoras.

Un poco de risa salida de un correo de esos que llegan por medio de amigos, nunca viene mal. Pero lo que cuenta esta "historia" sí que refleja lo que hoy mismo ocurre en muchas consultas privadas.

No hace mucho acudimos a una clínica de estas con mi suegra. Se trataba de hacerle unas pruebas. Ella tiene un seguro médico privado y toca lo que toca.

Pasamos varios días de clínica en clínica porque de pronto se siente mal, y como en la privada no hay grandes hospitales donde te lo hagan todo, se van pasando servicios unas compañías a otras. Y el resultado es un mareo continuo para los pacientes: "estos... en tal sitio", "esto, en la clínica cual", y así todo.

Eso, si te acostumbras, no es para tanto. Pero lo que sí me llama la atención ultimamente es la actitud de algunas trabajadoras de esos lugares. Su chulería. Preguntas en muchos mostradores y te saltan con más preguntas pasado un tiempo en el que te sientes invisible, mirando a la derecha, a la izquierda, por si hay alguien más guapo que iba antes, o buscándole los ojos para que la de detrás del mostrador se dé cuenta -por fin- de que estás allí, frente a su linda naricita maquillada. No es manía, pero casi. Como una, en sus mejores tiempos, aprendió aquello de "El Corte Inglés" de que el cliente siempre tiene la razón, espera el mismo trato. Es lo que tienen los uniformes con chaquetitas, que asocias.
 

La cosa es que no, que en esos lugares el cliente, por muy enfermo que esté, últimamente parece que es lo que menos importa, y te tratan muchas veces con una altanería digna de chistes. No juzgo a los médicos, sino a sus asistentes, secretarias o llamelas como desee. Si a alguien que haga un trabajo similar en el SAS, en la pública, se le ocurre contestar de esta manera lloverían las quejas. Qué pena que aquí se valore sólo lo que te cueste la piel del escroto de tu propio bolsillo. La calidad asistencial comienza en el mostrador, y en el SAS la tenemos.

Beatriz González Villegas.
 

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LAS SECRETARIAS DE LOS MÉDICOS SE CREEN ¨DOCTORAS¨.

Siempre te preguntan cuando llegas a la consulta del médico la razón de tu visita, y tienes que contestar delante de otros y a veces, es muy desagradable.
No hay nada peor que una recepcionista que te pide que le digas qué te pasa en una sala de espera llena de pacientes. Una vez entré a una consulta y me acerqué a la recepcionista - muy poco simpática - :
 

- Buenos días, señorita! 

La Recepcionista me dijo:
- Buenos días, señor, ¿por qué quiere ver al Doctor ?
- Tengo un problema con mi pene, contesté
 

Como algunos se rieron, la recepcionista se irritó y me dijo:
- Usted no debería decir cosas como esas delante de la gente.
- ¿Por qué no ? ... usted me preguntó qué me pasaba y se lo dije,
 

La Recepcionista-sonrojada- me dijo:
- Podría haber sido más disimulado y decir por ejemplo que tenía irritado el oído y discutir el problema con el Doctor más tarde y en privado.
 

Y yo le contesté :
- Y Ud. no debería hacer preguntas delante de extraños, si la respuesta puede molestar. ”
 

Entonces, sonreí, salí y volví a entrar :
- Buenos días, señorita!
 

La recepcionista se sonrió socarronamente y preguntó:
- ¿¿Sí??
-“Tengo problemas con mi oído"
 

La recepcionista asintió y se sonrió, viendo que había seguido su consejo y me volvió a preguntar :
- Y… ¿qué le sucede a su oído, señor?”
-"que me arde al mear”
Las risas en la sala de espera fueron de antología…







Publicado por MOLO en lunes, enero 30, 2012